A business team giving Fist Bump in agreement after a successful meeting

El éxito en el trabajo recae en la ayuda de todos los demás, respetar, considerar, apreciar, darle la debida importancia a todos lo que nos ayudan y hacen nuestras vidas más fáciles es gratificante.  Si usted es de los que cree que es mejor llevar la vida privada y de trabajo por separado, que teme que se aprovechen de usted, no quiere ser consejero de nadie, poco le interesa la gente y lo que hagan por usted.

Algunos tips para mejorar esta habilidad:

  1. Reduzca la Impaciencia: Está pensando que le quita tiempo reunirse con alguien, que tiene actividades y responsabilidades que terminar, que la conversación va a ser aburrida, sea mejor oyente.  Lo primero para demostrar que a usted le importan los demás es escuchar por más tiempo, sin interrumpir, si demostrar que la persona nos quita tiempo.
  2. Comparta y revele:  Comparta sus ideas y pida consejo a los colabores directos.   Comparta información que crea que puede ayudar a la gente a hacer su trabajo mejor o que pueda ampliar sus visiones.  Comparta algunos datos sobre usted mismo, es mejor que lo conozcan un poco, es difícil establecer relaciones con no conocidos.  Explique sus intenciones, razonamientos e ideas y comunique sus decisiones.
  3. Conozca a su equipo:  No todo tiene que ver con su trabajo.  Sepa tres cosas no relacionadas al trabajo sobre cada uno, sus intereses y aficiones, sus hijos o algo sobre lo que pueda conversar.  El tener algo en común le ayudará a tener buena relación.
  4. Sea abierto: Trate de escuchar sin juzgar de inmediato.  Elimine el filtro interno “me parece, no me parece”.  No tiene que estar de acuerdo, sólo escuche para poder entender.  No ofrezca consejos y soluciones, al menos que sean solicitadas, aunque esto es bueno, lo importante es lograr que la gente le hable.
  5. Procure entender:  No juzgue a las personas, las puede analizar, como piensan, que hacen, como actuarían en ciertas circunstancias, esto le servirá para saber como relacionarse con ellas. 
  6. Sea curioso:  Demuestre que tiene interés en lo que piensan.  Haga preguntas sagaces como: ¿Qué ocurría si?, ¿Qué estás aprendiendo? ¿qué cambiaría?
  7. Trate a la gente equitativamente:  Esto no es tratar igual a todos, es tratar con equidad.  Cada persona es única y se siente mejor cuando se les trata de forma especial.
  8. Usted no es un terapeuta:  Se debe preocupar sin convertirse en terapeuta, usted no es el encargado de solventar los problemas personales de los demás. 
    1. Si alguien le trate todos los problemas, elija alguno en que pueda dar consejo, sin embargo, pídale que busque ayuda profesional para el resto.
    2. Para los “que se van por las ramas”, interrúmpalo, pero resuma lo que ha dicho, esto indica que usted lo ha oído pero, le impide que pierda el tiempo.
    3. Si alguien está enfurecido, déjelo que se desahogue sin decir nada, simplemente asienta para que se de cuenta que usted entiende como se siente.  Si la persona no toma la calma, ofrézcale proseguir en otro momento.
    4. Si alguien se queja por cualquier cosa, aconséjelas escribir los problemas y las soluciones para discutirlas luego.
    5. Si alguien busca quejarse sobre alguien más, pregúntele si ya habló con la persona que le molesta o anímele a que lo haga, si esto no funciona, resuma lo que la persona dijo, así no esté de acuerdo e intervenga de forma positiva, hablando con las dos personas en conjunto para limar asperezas.
    6. Su papel es ayudar, no criticar, enfóquese en el desarrollo de la persona, como se beneficiaría.
    7. Si alguien está desmotivado, es momento de colocar tareas desafiantes y en la variedad de su trabajo.
  9. Indique que usted se preocupa:  No envíe mensajes que bajen el espíritu de su gente, como: “siempre recojo los platos rotos, “yo soy el único con autoridad acá”, “lo que hago no es importante”; piense en el impacto que pueden tener.
  10. Recuerde a sus exjefes:  Recuerde aquellos con los que tuvo mayor afinidad o sintió que de verdad se preocupaban por usted.  ¿Cómo actuaban con usted y sus compañeros? ¿qué hacían para hacerlo sentir bien o especial? También puede recordar a aquellos exjefes que fallaron con usted, ¿qué fallas tenían?, y sabrá qué no hacer.

La primera vez que tuve un cargo gerencial, pensaba en mí únicamente, en mi desempeño, pues venía de una posición que eso valía, cuando de repente, me tocó preocuparme por la gente que estaba trabajando conmigo también, y mi desempeño era medido realmente por la aprobación y la convicción del trabajo de otros.  Para mí, tener que reunirme con la gente, era un verdadero desafío, ya que yo había trabajado todo ese tiempo por metas individuales y cumplimientos de objetivos.  La gente venía a hablar conmigo y yo sentía que me quitaban tiempo, no me gustaba saber de sus vidas personales, hablaba poco de mí, porque no quería que se aprovecharan o me usaran.  Hoy en día entiendo que eso es parte del trabajo, que la comunicación abierta permite tener más logros y que la gente se sienta atendida y especial mejora la calidad del trabajo.  Aún sigo aprendiendo.

Sobre la autora:

Cristina Rolando, MBA. Trayectoria en diferente organizaciones internacionales, lo cual le ha permitido ver que para llegar hay que dejar de pensar en uno y comenzar a pensar en el equipo de trabajo.

Adora el mundo corporativo y su interés es ayudar a que otros logren el éxito en su desarrollo profesional.  Bloguera por vocación, relata su historia de tropiezos, enseñanzas, inteligencia emocional, motivación, el “sí se puede”, dentro de un mundo tan competitivo y a veces inhumano para los profesionales de hoy.  Los que llegan no siempre son los más inteligente, son los que mejor manejan sus emociones y diseñan un plan para lograrlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *